Como ya explicamos en la lección anterior, es imprescindible mimetizarse con la naturaleza del hetero para propiciar una aproximación hacia dicho ser que pueda desencadenar en un acercamiento de índole sexual. Un hetero siempre será más proclive a una "locura" con otro hetero que con un gay, ya que lo primero sería una cuestión de machos y lo segundo... una "mariconada".
Por esta razón, en la presente lección nos centraremos en los principales rasgos que nos permitirán mimetizarnos en ese mundo lleno de misterios: la heterosexualidad.
entrañar mayor dificultad
La pluma hetero (o comunicación no verbal)
Al igual que existe una pluma gay, así como otra específica para las lesbianas (denominada "martillo"), los heteros también tienen su propia pluma. Como siempre, en esto de las plumas, no se puede generalizar a todos los miembros del colectivo. Sin embargo, dado que nos centramos en estereotipos, nos da igual.
Hay que tener en consideración que la pluma hetero, como todas las plumas, se da especialmente en grupos de iguales. Es decir, que la pluma hetero será más visible y evidente en grupos de hombres heteros que en grupos mixtos de hombres y mujeres.
A título meramente enunciativo, los principales rasgos de la pluma hetero serían los siguientes:
- Frotarse los genitales con fruición, como si no hubiera un mañana. Como cuando tienes ladillas, pero en público y con naturalidad. Al hetero le place agarrarse el miembro con el puño por encima de los pantalones y agitárselos con alegría, especialmente si se está hablando de mujeres en un grupo de hombres.
- Caminar como si tuvieras un dildo entre las piernas. Al hetero le gusta mucho andar al estilo motero, con las piernas ligeramente abiertas. Como un vaquero, pero más ridículo (a la par que masculino). El paso debe ser, en todo caso, firme y rotundo. Como si estuvieras pisando bichos y no te diera cosa.
- Sentarse con las piernas abiertas. Nada de cruzar las piernas: eso nos delataría por completo.
- Mostrar una total y absoluta discapacidad para seguir el ritmo. Los heteros no bailan. Como mucho, mueven el cuerpo en una especie de espasmo desacompasado si las circunstancias obligan.
- En los actos sociales, tener siempre una pose altiva: mirada al frente, vaso en la mano e imponer presencia. De hecho, hay normas específicas para coger un vaso al estilo hetero: debe utilizarse toda la mano, no solamente los dedos, y jamás soltar el vaso. El codo, preferentemente, en la barra.
- A veces, cuando se encuentran en grupo, y aunque resulte paradójico, el hetero puede mariconear como forma de desafiar o mostrar su masculinidad ante un igual. En este caso, el mariconeo debe realizarse con excesiva dramatización, como si estuvieras en una película de Fernando Esteso.
son más dóciles
Comunicación verbal y gutural
En la interactuación con heteros puede ser necesario ejercer el uso de la palabra. Para poder mimetizarnos solo debemos tener en consideración una serie de reglas básicas:
- Hablar de mujeres todo el tiempo. El hetero siempre está hablando de mujeres, en todo tipo de situaciones y contextos. Reuniones de trabajo, funerales y supermercados también son entornos propicios para hablar de mujeres. Las conversaciones sobre mujeres deben ser incesantes y referirse con frecuencia a cuestiones sexuales. Por ejemplo, comentar los atributos de las mujeres que puedan pasar ante los contertulios y narrar logros sexuales del pasado reciente del narrador. En estas narraciones, cuanto mayor sea el logro y el placer obtenido por este, con mayor vehemencia se referirá a la mujer aludida como "la guarra esa". Eso se llama machismo y es implícito a la naturaleza hetero. Por contra, el hetero nunca se refiere al tiempo que lleva sin practicar el ejercicio de la copulación si este es elevado, salvo que requiera de la ayuda de sus congéneres (por ejemplo, para visitar casas de leocinio todos juntos). A pesar de estar todo el tiempo hablando de mujeres, el hetero muestra e incluso alardea de su total desconocimiento de las mismas, especialmente en lo relativo a planes de futuro y sentimientos. Incluso esta ignorancia es llevada a cuestiones tan básicas como no saber lo que es un "palabra de honor", algo que un gay jamás perdonaría pero que tiene que pasar por alto si quiere llegar a buen término. Quien quiere seducir a un hombre heterosexual debe estar preparado para semejantes demostraciones de brutalidad animal y saber no solo contenerse, sino además seguir el ritmo de la conversación.
- Dado que la mayoría de las conversaciones se refieren al sexo (y, aunque en menor medida, el deporte, como veremos en el siguiente apartado), no resultará dificil utilizar un lenguaje tosco y rudimentario. Está completamente prohibido el uso de palabras cultas, así como el de las frases complejas con más de un verbo. También se desaconseja el uso de metáforas, excepto cuando estas sean del tipo "Chiquito de la Calzada" o simplemente soeces.
- Una onomatopeya vale más que mil palabras. Si se puede resolver con un gruñido, este será preferible al uso de las palabras. Esto es así y está grabado a fuego en el sistema cognitivo del hetero. Esta norma es especialmente relevante en el encuentro con heterosexuales en baños públicos: el único saludo deberá consistir en un gruñido. En cualquier caso dedicaremos una lección aparte a la socialización en baños públicos.
- En ningún caso una conversación con un hetero debe profundizar en temas personales. Nunca se habla de sentimientos ni de ninguna otra cosa que pueda llevar a conocer mejor como persona al otro hetero. Esas cosas solo las hacen las mujeres y los gais que no has conocido en Grindr o el cuarto oscuro.
sobre todo si lo practica el de la foto
Rituales de la cultura hetero
Existen una serie de rituales específicos en la cultura hetero. De ellos, anticipamos tres concretos que servirán como escenario de estudio en lecciones posteriores.
- Uno de los principales rituales en grupos heteros es salir de copas (o cervezas). Naturalmente, la finalidad de estas salidas lúdicas no es fortalecer lazos entre ellos, sino intentar llevarse a la cama (o cualquier sitio mínimamente habilitado para tal fin) a alguna mujer para posteriormente contárselo a los demás (un hetero no ha terminado el polvo hasta que no lo cuenta). Sin embargo, en estas salidas se suelen consumir elevadas cantidades de alcohol, ya que como todo el mundo sabe el macho alfa bebe más que lo que debiera. Por eso, este tipo de rituales es especialmente interesante para nuestro objetivo de seducir a un hetero.
- A algunos heteros les interesan los videojuegos. Pero, ojo, no nos confiemos: ¡no todos los tipos de juegos! Los juegos sociales, junto a los de plataformas, con frecuencia son vistos por los heteros como "mariconadas". Al hetero genuino lo podremos conquistar con videojuegos que se basen en matar o en deportes (incluyendo habilidades de conducción). Si el hetero que queremos seducir muestra interés por algún tipo de videojuego, podremos utilizar este punto como vía de entrada en su casa e intentar un acercamiento más íntimo.
- Es raro que un hetero no muestre una afición excesiva por algún tipo de deporte, especialmente el fútbol. Es muy importante identificar los gustos deportivos del hetero que queremos conquistar y aprender todo lo necesario acerca del mismo, ya que el deporte nos ofrece toda una serie de ventajas que podemos utilizar en nuestro propio beneficio: desde el ejercicio en sí hasta los vestuarios, pasando por las celebraciones.
socializar con un hetero. Por ejemplo, la ropa interior
tipo slip, como de mercadillo, da un toque hetero, pero
bailar mientras planchas te delata como gay
Consejo final
Finalizamos la lección con un consejo: antes de interactuar con el hetero que quieres seducir, obsérvale para definir tus propios gustos en base a los suyos. Concretamente debes definir los relativos a "tipo de mujer que te pone" (con algún rasgo en común con el tipo que le gusta a él, pero no exactamente igual para no establecer competencias innecesarias) así como el equipo de fútbol cuyos colores llevas en la sangre, que necesariamente será el mismo que el suyo. Con esta información básica estarás listo para socializar y empatizar con él, ganándote poco a poco su confianza.
El hetero es como un cervatillo perdido en el bosque: es tímido y cuesta acercarse a él, pero poco a poco podrás irte aproximando hasta conseguir acariciarlo y que coma de tu mano.
En la próxima lección, una vez conocida la naturaleza del hetero y cómo mimetizarnos con sus peculiares usos y costumbres, trataremos el tema de cómo desarrollar una amistad con un hetero. Será en esa lección donde empezaremos a sacar partido de todo lo aprendido en clases anteriores.
¡Nos vemos en la próxima lección! Recuerda que puedes enviarnos tus dudas o consultas y tus historias de éxito con heteros, y entre todos te ayudaremos. Agradecemos que compartas este blog entre tus amistades, para que así podamos ayudar a más y más hermanos que están secretamente enamorados de un hetero y necesitan ayuda urgente. Entre todos, podemos. ¡Sí se puede!



