Dylan nos pide consejo. Le gusta mucho su amigo y no sabe qué hacer. ¿Le ayudamos entre todos? Recuerda que puedes enviar tus testimonios y peticiones de ayuda para que lo publiquemos en el blog.
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«Juntos, café para dos»
Esa noche me fui a dormir tarde, después de una noche entera con mis amigos, los cuales no saben que soy gay. En fin, que esa noche soñé con uno de mis amigos, llamado Alan, por el cual no sentí atracción de ningún tipo. En el sueño él me confesaba que era gay y que le gustaba un chico, pero no me dijo su nombre. No le di la menor importancia hasta que al despertarme, esa misma tarde cuando quedamos todos y lo vi, supe que quería pasar el resto de mi vida con él. Alan no es muy guapo, pero yo estoy loco por él.
Cada día me gustaba más y más y yo sentía unas ganas enormes de contarle que le amaba, pero no lo hice por miedo a romper nuestra relación.
Un día quería averiguar si él sentía lo mismo por mí, ya que siempre nos insultábamos de broma y nos picábamos el uno al otro. Así que una tarde cuando estábamos sentados todos en un banco y el junto a mí, ya que éramos muy amigos, comencé a acercar mi mano a su culo. Primero un poquito, y como notaba que no se quejaba seguía más adentro, y seguía sin decir nada así que cada vez introducía más la mano. A veces movía los dedos por si no estaba notando que le estaba tocando el culo, pero no se quejó. Ese día nos fuimos todos a casa como cualquier otra tarde, sólo que yo con una gran ilusión de que mi amigo, el cual afirma ser hetero y del cual estoy enamorado, podría ser gay y mejor aún podría gustarle yo.
Pasaban los días y yo intentaba sentarme siempre a su lado. Había días que le rozaba la mano, otros la pierna, otros incluso que le acariciaba el brazo... Nos fuimos haciendo cada vez más y más amigos, más y más íntimos. Quedábamos los dos solos por las tardes en su casa y jugábamos a la play, o nos hacíamos fotos. Yo notaba que entre él y yo había química, yo lo sabía porque cuando nos mirábamos los dos a los ojos el se reía y miraba enseguida al suelo, y a mí siempre me sacaba una sonrisa haciendo eso.
Yo estaba convencido de que éramos novios, aunque no lo hubiésemos dicho nunca ni nos hubiésemos besado, quizá porque él tenía miedo a aceptar su sexualidad o quizá porque en realidad yo no le gustaba.
Estaba dispuesto a decirle que le amaba. Pero una tarde, me dejó de hablar. No sé el por qué. Dejamos de hablar un tiempo, yo estaba destrozado, y ahora hemos vuelto a salir con la misma gente los dos y vuelven a haber esas miradas de complicidad entre los dos, esos piques continuos, ese amor por mí incondicional hacia él.
Por favor, ayudadme. ¿Creéis que tendría que decírselo?




